Con esta obra pretendo representar la interrelación causa-efecto resultante de cada acto de la vida. Un pequeño cambio puede generar efectos desmesurados, es a lo que se le llama el efecto mariposa: “el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York”. Es decir, una serie de acontecimientos con efectos cada vez mayores.

Es una reflexión acerca del ser conscientes de nuestros actos, de nuestro rol y de las consecuencias que puede traer cada uno de nuestros comportamientos. Hablo de la mente pragmática, capaz de adaptarse a los cambios del ambiente y de nuestras necesidades internas, de asumir las responsabilidades de nuestras propias decisiones.

Estéticamente el proyecto se compone de una serie de 30 esculturas interactivas de metal de 6 metros de altura, colocadas cuidadosamente lo suficientemente cerca, como para dar paso a que el simple roce del espectador o del viento, las haga danzar en una especie de libertad rígida y provocando así un efecto imparable con el choque aleatorio de las unas con las otras y unos sonidos peculiares. El conjunto de piezas estará encerrado en un recinto que marcará los límites del movimiento.

2014.

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